Guía
Cómo se reparten los escaños en España
Coincidir con un partido no es lo mismo que darle un escaño. La provincia, el mínimo de dos diputados y la regla D'Hondt explican por qué.
Por Fadrique Garcia Font, Responsable del proyecto y de la base de posiciones. Publicado el 17/09/2026.
Una de las preguntas más frecuentes al terminar un test de afinidad es qué relación tiene el resultado con lo que ocurre la noche electoral. La respuesta corta es: poca y indirecta. Entre la opinión de una persona y un escaño hay un sistema de reparto con reglas concretas, escritas en la Ley Orgánica del Régimen Electoral General.
La provincia manda
El artículo 161 establece que, para elegir diputados y senadores, cada provincia constituye una circunscripción electoral, y que Ceuta y Melilla son cada una una circunscripción propia.
Esto tiene una consecuencia que mucha gente pasa por alto: los votos no se suman a escala nacional. Se cuentan y se convierten en escaños dentro de cada provincia, por separado. Un partido puede reunir muchos votos repartidos por toda España y obtener pocos escaños si en ninguna provincia concentra los suficientes.
Trescientos cincuenta diputados, repartidos de forma desigual
El artículo 162 fija el tamaño del Congreso en trescientos cincuenta diputados y establece el reparto en dos pasos.
Primero, un mínimo inicial de dos diputados por provincia, más uno para Ceuta y otro para Melilla. Con cincuenta provincias, eso consume cien escaños antes de contar a una sola persona.
Los doscientos cuarenta y ocho restantes se reparten en proporción a la población: se divide la población total entre 248 para obtener una cuota, se asignan a cada provincia tantos diputados como veces quepa esa cuota en su población, y los que sobran van a las provincias con mayor resto decimal.
El efecto es conocido: como el mínimo de dos se aplica igual a una provincia de cien mil habitantes que a una de seis millones, el voto de las provincias menos pobladas acaba pesando más por escaño. No es un defecto de aplicación, es lo que la ley dispone.
La barrera del 3 %
El artículo 163 empieza descartando: no se tienen en cuenta las candidaturas que no hayan obtenido al menos el 3 % de los votos válidos emitidos en la circunscripción.
Aquí importa el detalle: el 3 % se calcula por provincia, no sobre el total nacional. En provincias que reparten pocos escaños, la barrera efectiva para conseguir uno es bastante más alta que ese 3 %, porque hay que llegar a un cociente competitivo.
La regla D'Hondt, con el ejemplo de la ley
Superada la barrera, los escaños se reparten así: se divide el número de votos de cada candidatura entre 1, 2, 3, y así sucesivamente hasta el número de escaños de la circunscripción. Los escaños se asignan a los cocientes más altos, en orden decreciente.
La propia ley incluye un ejemplo, que reproducimos porque es la mejor forma de verlo. En una circunscripción que elige ocho diputados, con 480.000 votos válidos repartidos entre seis candidaturas: A obtiene 168.000 votos; B, 104.000; C, 72.000; D, 64.000; E, 40.000; F, 32.000.
Aplicando las divisiones y tomando los ocho cocientes mayores, el resultado que la ley recoge es: la candidatura A obtiene cuatro escaños; la B, dos; y las candidaturas C y D, uno cada una. Las candidaturas E y F se quedan sin representación pese a sumar 72.000 votos entre ambas.
Fíjate en A: con el 35 % de los votos se lleva el 50 % de los escaños. Ese sesgo hacia las candidaturas más votadas es característico de D'Hondt y se acentúa cuanto menos escaños reparta la circunscripción.
Si dos candidaturas empatan en un cociente, el escaño va a la que tenga más votos totales; si también empatan en votos, se sortea. En Ceuta y Melilla, donde solo hay un escaño, se proclama electo el candidato más votado.
Municipales: la misma fórmula, otra barrera
Para los ayuntamientos, el artículo 180 remite al mismo procedimiento del artículo 163, con una única salvedad: la barrera sube al 5 % de los votos válidos de la circunscripción. Conviene recordar que lo que se elige son concejales; la alcaldía se decide después, en la sesión constitutiva de la corporación.
Qué significa esto para tu resultado en el test
Tres cosas.
Tu afinidad mide distancia entre tus ideas y un programa. No tiene en cuenta ni dónde vives ni cuántos escaños reparte tu provincia, que es lo que determina qué opciones son viables allí.
Un partido con el que coincidas mucho puede no obtener representación en tu circunscripción si no alcanza la barrera o el cociente necesario. Eso no invalida la coincidencia: son dos cosas distintas.
Y la conversión de votos en escaños no es proporcional en sentido estricto. Cualquier lectura que traslade porcentajes de afinidad a reparto parlamentario estaría saltándose todo lo anterior.
Nota sobre las fuentes
Todos los datos de esta guía proceden del texto consolidado de la Ley Orgánica 5/1985 publicado en el Boletín Oficial del Estado, en su redacción vigente. El ejemplo numérico del reparto es el que figura literalmente en el artículo 163 de esa ley, no una simulación propia ni un caso atribuido a partidos reales.
Fuentes
- LOREG, artículo 162 (composición del Congreso) — Ley Orgánica 5/1985 del Régimen Electoral General, texto consolidado en el BOE
- LOREG, artículo 163 (atribución de escaños y barrera del 3 %)
- LOREG, artículo 161 (circunscripciones)
- LOREG, artículo 180 (barrera del 5 % en municipales)
Este análisis es informativo y no constituye una recomendación de voto. Cómo trabajamos.
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